Me gusta

miércoles, 12 de octubre de 2016

El gigante beodo



La cancela de la entrada se abre dócil a su paso. Produce un ruido estremecedor; un toque de queda a nuestra calma. Los cimientos de palacio se tambalean a cada pisada del gigante. Juraría que hasta los objetos se amedrentan con su presencia. Ni que decir de la cortesana. La dama le da la bienvenida con un cortejo baldío de agasajos sin medida. A su llegada todo lo ha dispuesto para comenzar el banquete. Además, ha dado lustre a su calzado y ha almidonado su ropaje. Ha persuadido —una vez más— a su cuerpo para resistir los embistes animales cuando la locura de un devoto del rey Baco la consuma valiéndose de su profano juramento de goce carnal. Ella malvive, con ayuda de su fe, anhelante de que algún día todo sea del agrado de la bestia. Por más que se esfuerza, nada es suficiente. Cada día la misma malsana rutina. A pesar de estar derrumbada, ese enorme muro no le permite contemplar el inmenso cielo de su ciudad natal. Las ruinas de su vida son demasiado elevadas.
Mientras, yo, tiritando de impotencia, permanezco en mi mazmorra; imploro por un indulto o averiguar cuál ha sido mi culpa. Para paliar mi soledad, la reina madre me visita con frecuencia. La noble me profesa una tierna devoción y, cada tanto, se enfrenta al gigante, ávida por defender mi inocencia. Pero su avanzada edad la debilita a la hora de apaciguar a la fiera. La cortesana, sin embargo, prefiere echar la vista hacia otro lado, incluso al depositar mi plato de comida junto a los barrotes de mi celda. Nunca me sostiene la mirada, solo a veces, con la voz inaudible, me demanda indulgencia antes de marchar apresurada para proseguir con sus quehaceres ineludibles. Su cabello, estratégicamente colocado, intenta ocultar —con bastante torpeza— que su rostro mustio está coloreado con algún que otro cárdeno. Tras su partida, deja en mí un aroma de añoranza. ¡Nuestro hogar sí que era la mejor morada! Aún retengo palabras dulces que enaltecían a mi persona; era una princesa. Una vez lo fui. También recuerdo cuando mi majestad lucía como la flor más hermosa de la naturaleza; pero el sucesor del rey, convertido en un ogro corpulento, la regó con vino tinto. Nunca más volvió a ser de la realeza. Nunca más floreció en nuestro jardín. Guardo en mi memoria un pasado mejor. Todo pereció con la muerte de mi soberano... Dios aún no ha salvado a mi reina.
***
Son momentos previos a mi partida. El gigante me hace comparecer ante él; me regala el privilegio de degustar los víveres del festín en la misma mesa. Toda una prerrogativa, considerándome una bastarda. Continuamente maldice mi existencia y amenaza con enviarme a otro territorio si mis pechos no alcanzan a sobresalir de sus atroces manos. Una noche más él seguirá bañando su mediocridad en vigoroso caldo rojizo y yo protagonizaré la función de soportar sus indignos cumplidos. No obstante, hoy será el último día que dure el espectáculo. A los gigantes se les derriba con astucia, no con el tamaño; el límite entre mi cobardía y mi valentía lo columpia en su trono inicuo. Necesito expatriarlo. Esta noche mi vecina, la lechuza, trasladará un mensaje en mi nombre. El castillo ya no posee las suficientes piedras para hacerme tropezar en mi designio. Me mantendré a la espera de que acuda un ejército aliado para evitar mi destierro; Los Intolerables, los llaman. Me ayudarán a enfrentar un duelo sin golpes ni llantos. No dejaré que un gigante de menos de dos metros se apropie de nuestro reinado. El cielo no tendrá nubes mañana. 
Ese mañana me devolverá la luz del firmamento y mi merecida calma.  ¡Que así sea!

14 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Que así sea, mujer con sonrisa camaleónica. ;)
      Besotes. =)

      Eliminar
  2. Una declaración de intenciones, la de esta ex-princesa encarcelada, llena de entusiasmo. Un manifiesto con un vocabulario que ensalza el género y la época del relato a altas cotas.
    Muy grande, Sole, mucho más que ese gigante beodo de menos de dos metros. Así sea mañana, y el bien venza sin derramar; ni sangre, ni lágrimas.
    ¡Abrazo, compañera! ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ojalá ninguna princesa (ni príncipe) tuviera que sufrir las malas decisiones de sus padres, pero así es. Espero que algún día no sea.
      Gracias, compañero. Un placer, como siempre, tus comentarios y tus visitas. ;)
      Un abrazo. =)

      Eliminar
  3. Así sea pampiroladas, el lenguaje sublime para un relato de esta grandeza. Un abrazo

    ResponderEliminar
  4. Me ha encantado la fluidez en el uso del este lenguaje un tanto antiguo o de época, las descripciones así como la acción contienen estupendas metáforas y por supuesto la imaginación también lo acompaña. Me gusta tu estilo de narrar las cosas, Sole, es decir tus estupendas pampiroladas.
    Aquí la prota lo tiene difícil, pero como mujer quiero pensar que podrá escaparse de las garras de esta fiera gigantesca y peluda. ¡Que así sea y salga el sol por fin en el reino!

    Un abrazo =)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Seguro que logra escaparse de ese monstruo y recuperar la vida de niña que le corresponde. ;)
      Muchas gracias, Estrella.
      Un abrazo. =)

      Eliminar
  5. Muy bueno esto, Sole. Así que, “los Intolerables”, ¿eh? Genial. Con tu sentido del humor e ironía de siempre nos regalas un hermoso cuento de ¿fantasía?, con princesas, reyes y gigantes, pero cuyas metáforas nos trasladan a un mundo real muy próximo y, por desgracia, muy habitual. Usas muy bien el lenguaje adaptado y, repito , esa fina ironía que impregna todo el texto le viene al pelo. Gran trabajo compañera. Como era de esperar, me ha gustado. Te veo ya al cien por cien en tu actividad bloguera y me alegro mucho de ello.

    Un fuerte abrazo compañera

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Isidoro. Me alegra que te haya gustado. ;)
      Intento estar lo más activa posible, tanto en textos como lectura, pero se me acumula el trabajo, je,je. Ahora empiezo un Máster relacionado con escritura, a ver si me permite continuar aportando más cositas. ;)
      Un abrazo. Y mil gracias.=)

      Eliminar
  6. Me ha gustado el uso del lenguaje que has hecho en el relato y estoy de acuerdo con Isidoro que esa fina ironía que lo impregna lo hace aún más interesante porque se puede traspasar perfectamente de época.

    Seguro que la protagonista lo consigue sin ninguna duda.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Conxita. Me alegra que te haya gustado. ;)

      Un abrazo. =)

      Eliminar
  7. Acabo de leer un microrrelato de Mendiel: ''Diablo'', y resulta que tratáis, más o menos, el mismo tema, y las dos lo hacéis mediante una metáfora. Mendiel con su estilo más visceral y tú con el tuyo más completo metafóricamente hablando y con tu ironía. Siempre te digo lo mismo: escribes muy bien y es de admirar tu estilo e incansable imaginación a la hora de crear estas metáforas, de disfrazar lo que nos cuentas creando un paralelismo estupendo. Tus textos siempre contienen algo más. Muy buen trabajo, Compañera.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Antes de nada, disculpa el retraso. =/ Este año está siendo de locos, no sé si acabaré siendo guionista o me tendréis definitivamente que encerrar en la Celda. =P
      Tengo que pasarme a leer el relatillo de Mendy. ;)
      Muchísimas gracias por tus comentarios, siempre me dan un empujoncito, en los momentos complicados, para no tirar la toalla.
      Un abrazo. =)

      Eliminar

Gracias por regalarme un poquito de tu tiempo.

Small Pencil