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miércoles, 7 de octubre de 2015

Queridos fantasmas



   Queridos fantasmas:

   Tengo 10 años. Ya no os tengo miedo. Ahora sé que no os ocultáis debajo de mi cama. También sé que no os cubrís con sábanas ni arrastráis cadenas. Sois de carne y hueso, y lleváis ropa del trabajo como papá. Y os quedáis con la gente que antes era buena. Soy valiente, ya no os temo. Acabo de llamar para que vengan a ayudar a papá. Quiero que le quiten ese monstruo que lleva dentro. Mamá y yo estamos bien. Le he dado un beso en la mejilla y tarareado: “Sana, sana, culito de rana...”. Quizá nos vayamos a un sitio mejor. Tengo ahorrada toda la paga extra que me dejó el Ratoncito Pérez. Él sí me caía bien. Yo estaba deseando que un diente se tambaleara. Él era realmente imaginario, no como vosotros. Solo queréis apoderaros de nuestra felicidad. Pero ahora he crecido; no me asusta la oscuridad. Nadie volverá a hacer daño a mi mamá. Alejaos fantasmas, y llevaos a todos los monstruos que se esconden en mi casa. A partir de este momento, tenedme miedo a mí.


   Fdo. Raúl. También podéis llamarme El Coco.

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