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viernes, 18 de septiembre de 2015

Mis últimas horas (Parte I)




Con motivo del concurso "Relatos a dúo II", organizado por los compañeros de Círculo de Escritores, os presentamos Isidro Parra y una servidora nuestro relato de misterio "Mis últimas horas".


El tiempo pasa, y cada vez están más cerca...



Comienzo con la primera parte:



Hoy es 12 de Enero de 1976. Llevo cinco días sin dormir. Ya cuestiono si estas extrañas visiones son reales o a causa de la falta de sueño. En cualquier caso, dudo que pase de esta noche. Se acercan. 

Hace días encontramos esas extrañas ruinas funerarias al sur de la cabaña. Algo despertamos. Algo que debería permanecer dormido, ahora anda por estos páramos. Hace cuatro días Carlos y Jaime aparecieron muertos a escasos metros de la cabaña. He decidido no investigar más esas excavaciones. Cada vez que vuelvo de ellas las visiones son más claras, las extrañas sombras se vuelven más reales. Escribo esto para el que lo pueda necesitar. ¡No se acerquen a las ruinas!


17:05 horas

He reunido el coraje suficiente para salir. He enterrado a mis compañeros aprovechando que la tierra estaba algo más blanda por la lluvia. Me sentía sigilosamente observado, pero no debía dejar sus cadáveres a la intemperie ahora que se acerca el anochecer. Fuera, las maderas de la cabaña están llenas de arañazos y mordiscos. Probablemente, no soy el único que tiene miedo. El lugar se ha convertido en una huida constante de animales y, poco a poco, comienzan a desaparecer. Ahora sólo escucho el sonido por el temporal, anunciando que se aproxima una gran tempestad.


18:43 horas

Me siento agotado, sigo sin poder conciliar el sueño. Acaba de anochecer. En toda la tarde no ha parado un instante de llover; la lluvia cada vez golpea con más intensidad, incluso bajo cubierto está calando mis entumecidos huesos. O quizá, es el pánico que galopa en mí. Las figuras han rondado la cabaña, dando golpes y ululando. Parecen tan reales…  


19:30 horas

Hace un instante observé por la ventana. Las he visto, pero no sabría cómo describir algo que, hasta ahora, no sabía que existía. (...)


(Continúa en el blog de mi compañero PINCHA AQUÍ)



martes, 8 de septiembre de 2015

El cielo de los locos



Y un día nos veremos en el reino de los locos.
A ese lugar le decían: 
«El cielo de los que algún día
han escrito poesía».

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