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jueves, 24 de septiembre de 2015

Devuélveme mi varita



A mi Houdini.


Del amor al odio hay una chistera,
con un conejo blanco sacándome la lengua;
que con mi agudeza visual tú podrás jugar,
pero de ésta aprendiz de maga no te escaparás.
Posees la habilidad para esconderte siempre un as
y yo de remangarte y hacerte levitar.
Me lanzas un hechizo sobrenatural…
con tus polvos mágicos tú te haces perdonar.
Que en el humor y en la tregua todo vale,
si la magia y el ingenio son la clave.
Si no me cuentas tus secretos nunca sabré cómo has sacado
de mi oreja un pañuelo y un “te quiero” de mis labios.
Yo te propongo un truco o un trato:
“No me castigues sin mi fantástico ritual,
 que con tu varita me haces disfrutar
 en compartimentos secretos sin aserrar,
 iluminando con artefactos mi felicidad”.
Nada es producto de tu imaginación,
que el poder del corazón a la mente gana,
que te quiero y te odio a partes equiparadas;
hipnotizaste mi cuerpo y esposaste mis alas.

Haremos que los espectadores aplaudan,
y disfruten de nuestra magia, 
¡abracadabra!



Posdata- ¡Quiero mi varita mágica, escapista!

viernes, 18 de septiembre de 2015

Mis últimas horas (Parte I)




Con motivo del concurso "Relatos a dúo II", organizado por los compañeros de Círculo de Escritores, os presentamos Isidro Parra y una servidora nuestro relato de misterio "Mis últimas horas".


El tiempo pasa, y cada vez están más cerca...



Comienzo con la primera parte:



Hoy es 12 de Enero de 1976. Llevo cinco días sin dormir. Ya cuestiono si estas extrañas visiones son reales o a causa de la falta de sueño. En cualquier caso, dudo que pase de esta noche. Se acercan. 

Hace días encontramos esas extrañas ruinas funerarias al sur de la cabaña. Algo despertamos. Algo que debería permanecer dormido, ahora anda por estos páramos. Hace cuatro días Carlos y Jaime aparecieron muertos a escasos metros de la cabaña. He decidido no investigar más esas excavaciones. Cada vez que vuelvo de ellas las visiones son más claras, las extrañas sombras se vuelven más reales. Escribo esto para el que lo pueda necesitar. ¡No se acerquen a las ruinas!


17:05 horas

He reunido el coraje suficiente para salir. He enterrado a mis compañeros aprovechando que la tierra estaba algo más blanda por la lluvia. Me sentía sigilosamente observado, pero no debía dejar sus cadáveres a la intemperie ahora que se acerca el anochecer. Fuera, las maderas de la cabaña están llenas de arañazos y mordiscos. Probablemente, no soy el único que tiene miedo. El lugar se ha convertido en una huida constante de animales y, poco a poco, comienzan a desaparecer. Ahora sólo escucho el sonido por el temporal, anunciando que se aproxima una gran tempestad.


18:43 horas

Me siento agotado, sigo sin poder conciliar el sueño. Acaba de anochecer. En toda la tarde no ha parado un instante de llover; la lluvia cada vez golpea con más intensidad, incluso bajo cubierto está calando mis entumecidos huesos. O quizá, es el pánico que galopa en mí. Las figuras han rondado la cabaña, dando golpes y ululando. Parecen tan reales…  


19:30 horas

Hace un instante observé por la ventana. Las he visto, pero no sabría cómo describir algo que, hasta ahora, no sabía que existía. (...)


(Continúa en el blog de mi compañero PINCHA AQUÍ)



martes, 8 de septiembre de 2015

El cielo de los locos



Y un día nos veremos en el reino de los locos.
A ese lugar le decían: 
el cielo de los que algún día
han escrito poesía.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Coloréame




   Quiero una panorámica de mi vida en colores. Puros o con matices y mezclas que empañen o ensalcen la belleza de cada una de las tonalidades. Necesito despertarme con el naranja de un zumo recién exprimido en un sitio con calor a hogar. Que la brisa penetre a través de la ventana acariciándome con un escalofrío suavemente mi piel y pueda contemplar por ella el cielo y el mar azul, distintas gamas en un mismo pentagrama. Nubes blancas pintarrajeadas que trazan siluetas imaginarias de los monstruos que un día vencí; se acabaron las tormentas grises. 
   Preciso que cuando me escuches te vistas de negro cuando en mi mundo haya ausencia de color, que te introduzca en la oscuridad de mi interior cuando te muestre mis problemas, para teñirlos después lentamente de verde; el verde aceituna que baña los campos de mi tierra, un verde de esperanza y de nostalgia bella. 
   Regálame una flor violeta, sin cortar, sin robarle la esencia; sólo apunta con tu dedo aquella que brota para mí. 
   Ansío estremecer con los rayos amarillos de ese sol que apaga un atardecer para dar la bienvenida a esa luna de tono cambiante, como un día de lluvia en el que emerge el arcoíris, y pintar mis uñas de cada color. Que el erotismo se tiña de rojo pasión, y que las llamaradas nos prendan la piel para después calmar mi sed con aroma del marrón café y de la tierra mojada bajo mis pies. No podría caminar cada día por un paisaje solo en blanco y negro; no quiero perderme la alegría de colorear mi memoria para finalmente silbar y tararear que mi vida es de color de rosa.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Me como el mundo (o un helado)

  Freno mis ansias de gritarle al mundo entero que por ti todo lo puedo cuando amanece y me sigues queriendo. Rompes mis esquemas, dónde está el truco porque todo no puede ser tan perfecto entre dos personas con tantos defectos. Me siento Tarzán en una tirolina, un genio con lámpara mágica sin —y a— tope de deseos, un superviviente de un tsunami llamado Vida. Eres mi King Kong cuando me acurrucas en tu regazo. Lo siento, Shakespeare, pero un veneno no acaba con lo nuestro. Ni hay beso que me despierte de este ensueño. Ni tabla en que no quepamos los dos, si yo salto, tú también saltas ; o nos congelamos en este océano de paz y ficción. En este terremoto me agarro a tus nalgas. Y no hay piraña que te arranque de mis entrañas. Eres mi confesor sin alzacuello, yo ya llevo bien alto lo de ser un cisne negro. Orgullosa de este imperio que tú y yo hemos fundado, sin reglas ni promesas, solo un código impreso de quién da el primer beso. Sin tirachinas con piedras u obstáculos que no se puedan salvar con un abrazo. Contigo al lobo lo vuelvo cordero. Me has dado el privilegio de comerme el mundo, con dentadura postiza y sin aliñar. ¡Y qué más da! Si delante de ti yo me quito el sombrero, es porque tú eres todo un caballero. ¿Y qué le hacemos cuando se me va quedando abreviado decirte "te quiero"? Me como el mundo a tu lado pero si tú quieres te dejo un bocado de este suculento helado. Y comienzo a decirte que "te amo" (antes de que este sueño se me derrita en mis manos)


¡Devoremos el amor antes de que se nos disuelva!

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Piedra, papel y tijera


Hay relaciones que se asemejan a este juego. Se inicia probablemente sin pensar en las consecuencias, de manera infantil, creyendo que nadie puede ser herido y que siempre habrá un vencedor, y seguramente sea uno mismo. A fin de cuentas, es un pasatiempo que aportará sensaciones distintas (placer, autoestima, juventud, aventura, adrenalina…) y que podrá abandonarse cuando ya no resulte divertido o haya concluido el propósito del mismo. Pero es más complejo que todo eso, aquí participan personajes de carne y hueso.
Este sería el esquema usando un cliché. Evidentemente, los elementos pueden ser intercambiables y variables en género y ¿número?:
Piedra (hombre): Más rudo, tiene la fuerza. Cree que puede controlar la coyuntura en todo momento.
Papel (mujer): Es el más frágil de todos. Quizá ni lo imagine, o puede que se sienta con tan poco peso para tomar decisiones que es incapaz de actuar de manera racional.
Tijera (amante): Maneja la situación y puede cortarla cuando quiera (o eso piensa)

En mi opinión, el papel es la elección más débil (tal vez, por ese motivo, casi nunca lo he escogido cuando escondía mi mano tras mi espalda) Aunque, claro, puede envolver a la piedra en un momento dado y, con ello, dejarlo desahuciado en las distintas acepciones que incluye el término. Sí bien, la pérdida de la confianza puede hacerlo pedazos.
¿Y qué me decís de la tijera? Es cierto que puede ser herida por la piedra; de hecho, apostaría que en la mayor parte de los casos así es. Pero de un tijeretazo puede destruir al papel o convertirlo en un papiro desgastado.
Si hablamos de la piedra, entramos en juicios morales. Probablemente, en un primer momento, golpea a su paso y es lo suficientemente dura para aguantar los contratiempos. Pero deberá asumir posteriormente las consecuencias de sus actos.
En definitiva, a pesar de que cada uno puede lastimar a otro componente del trío, todos, de una manera u otra, acaban perjudicados. Con suerte, y en muy pocas ocasiones, pueden terminar empatados.
Antes de comenzar una partida de un juego que puede hacernos daño, deberíamos pensar en los posibles resultados.

martes, 1 de septiembre de 2015

Suerte... te necesito

   Me coloqué mi pijama de corazones del revés y mi gorro favorito tapándome el flequillo. Salí dispuesta a conquistar el mundo. Etiqueté personas, apunté bien alto, reté al infortunio, y la suerte me sonrió. Y yo me burlé o nos equivocamos las dos, ¡qué más da!. Y seguimos el mismo camino dispuestas a tentar al destino que se cree más inteligente pero, ojo, ¡no más listo! Ganamos la partida pero perdimos el as. Tropezamos con piedras que juramos que nunca más volveríamos a tropezar. Nadamos en un océano sin apenas poder flotar. Reímos como sólo un niño disfruta al jugar. Y regresamos a la realidad, nos despedimos y dejamos todo en manos del azar. Y ahora añoro a mi compañera de soledad. ¿Nos volveremos a encontrar?

   Cada vez que mi mundo se encuentra patas arriba miro a mi lado y si ella está... ya nada malo me puede pasar.


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