Me gusta

martes, 22 de diciembre de 2015

El pacifista








—Departamento de Atención al Cliente del Polo Norte. Le atiende Josefa la elfa, ¿en qué puedo ayudarle?

—Hola. Me llamo Federico y estoy enfadadísimo.

—Hola Federico, ¿no le ha enviado Santa el regalo que ha pedido? Un momento. Voy a comprobar sus datos. Permanezca en espera. (Jingle Bells…) Le paso con Quejas y Reclamaciones.

—Le atiende Alfredo el reno. Disculpe, teníamos anotado que ha solicitado La Paz Mundial. Hemos subsanado el error a tiempo. Le ha sido enviado el juego Star Wars: Battlefront compatible con Xbox One, Playstation 4, Nintendo Wii…

—Pero yo quería…

—Departamento de Imposibles. Le atiende…




El antagonista



Día 21 de diciembre

Hoy sería un lunes normal y corriente si no fuese porque apesta a viernes. He decidido recluirme en estas cuatro paredes hasta que esta conmoción desaparezca. Un espíritu nos ronda... Soy consciente de que solo en casa, aislado del resto, estaré protegido. Acabo de poner los clásicos de ACDC, tengo que volver a estar coherente, al menos unos minutos.

Día 22 de diciembre

Necesito aprovisionarme de víveres para mantenerme oculto un tiempo. Misteriosamente estos días engullo más de lo habitual. Parece un virus letal que penetra hasta mi estómago, pidiendo alimentos grasientos. Cho-co-la-te. ¿Tengo que luchar contra toda la humanidad? Me pregunto si habrá algún ser que aún no haya sido infestado.

***

He sufrido un ataque claustrofóbico cuando me dirigía al supermercado. Una masa humana venía hacia mí, apenas podía respirar. Me miraban fijamente con gestos extraños en sus caras, un tanto artificiales. Todos recitaban la misma frase. Eran autómatas. Esto es peor de lo que me temía... En el establecimiento he escuchado una música, estúpidamente pegadiza; era un bucle continuo. Creo que se trataba de un mensaje alienígena, o quizá estos robots han sido programados para repetirlo sin cesar. Me he tapado con mis manos fuertemente los oídos, pero aun así he comenzado a tararear esa letrilla nauseabunda. He salido corrido, debía escapar de allí. Sé que también se apoderarán de mí en cualquier momento. He chocado con gente que bebían en mitad de una plaza, sus cuerpos se movían de manera compulsiva, llevaban unos adornos extraños de distintos colores. Algunos tenían un papel en la mano y repetían unos números. Se sentían afortunados. A mí me ha recordado a la película La Isla, no tienen ni idea de lo que les espera. Pobres ingenuos, no saben que quedan impuestos al azar. Estoy confundido, quizá se han convertido en muertos vivientes maquillados con la sonrisa de Joker. ¡Maldita sea!, ¿qué está pasando?


Día 24 de diciembre

Se aproximan a mí. Ya están en casa de mis vecinos. Las voces son cada vez más potentes. Dan gritos de placer, los han poseído. Celebran que ha venido un tipo desde muy lejos. No acabo de saber de qué planeta se trata. Será su líder, imagino. Estoy viendo la película El Pianista, y me he colocado los auriculares a toda pastilla. Necesito cordura.

Día 31 de diciembre 

Han sido unos días horribles, no obstante, parecía que se habían apaciguado un poco. Son casi las 00:00. Veo desde mi ventana a una multitud de zombis entrajetados. Creo que realizan la coreografía de Thriller. Parece que ahora se han parado. Hay una cuenta atrás… ¡Joder, me temo lo peor! ¿Acabará nuestro mundo? Todos introducen en su boca un alimento circular pequeño, llenan sus mofletes, van a estallar de un momento a otro. Algunos tosen. Sigue ese retroceso: 2, 1,…
¡Falsa alarma! La tierra sigue intacta. Ahora se han vuelto más chiflados, todos se abrazan y hacen un tipo de danza a base de saltitos. Definitivamente, esto no es normal.
Esperad, vuelven, sí, son extraterrestres. Hay un resplandor y luces que emanan del cielo. Un sonido, ¡Boom! ¡Boom! Esto es un auténtico apocalipsis.


Día 3 de enero

Hoy por fin me he atrevido a salir a la calle. Aún están aquí, lo percibo. Sin embargo, parece que están, relativamente, más calmados. El mensaje ha cambiado, aunque recitan otro bastante similar al anterior. Lo escucho en todas partes, incluso en la televisión. Voy a apagarla. Creo que intentan contactar también conmigo a través de familiares, amigos y compañías telefónicas. He quitado la batería del móvil. Espero evitar mi localización. Necesito dormir. Tengo que estar preparado por si repiten el ataque.

Día 5 de enero

Creo que están aparcando sus naves, toda la gente se aparta para verlos pasar. Los seres les lanzan unos pequeños objetos. Desde aquí apenas tengo visibilidad. Todos gritan, los veneran. Veo gente con paraguas. Deben de ser una especie de antenas parabólicas que les ayudan a contactar con ellos. Es terrorífico. Además, he visto a un ratón gigante y pequeños seres montados en sus aparatos.

Día 6 de enero

Hay un silencio extraño. Creo que se han llevado a los adultos; solo han dejado a los niños. O tal vez, estos últimos, son los elegidos.

Día 7 de enero

No he tenido más remedio que salir de mi guarida. Ha dejado de sonar esa musiquilla contagiosa. Todos han vuelto a tener la cara de estirados de siempre. Ya no hay luces ni atavíos extraños. He golpeado a un tipo y me ha dedicado un mensaje habitual: "¡Ten cuidado, capullo!". Aparte de ese tropiezo, nadie se ha percatado de mi existencia. Creo que ya estoy a salvo. El mundo vuelve a ser la mierda de siempre. Por fin puedo estar tranquilo y volver a mi inmunda rutina. Feliz realidad.


Nota: El día 22 de diciembre se celebra en España un sorteo de lotería muy famoso, con premios superiores a los habituales. El 31 de diciembre, justo con las campanadas que anuncian la medianoche, se comen 12 uvas; tradición popular que trae suerte durante el resto del año -o eso dicen-. El día 5 de enero hay unas cabalgatas con un desfile de personajes infantiles acompañando a Los Reyes Magos. Esa noche los niños deben acostarse temprano porque les espera los regalos de los Reyes al despertar.  =)

martes, 8 de diciembre de 2015

El mutante



Nuevamente se enfrentaban cara a cara Badman y Superwoman.


Cuando ella conoció a Goodman, era un tipo normal. En ocasiones, transitaba la delgada línea entre el bien y el mal. Aquellas sustancias que ingería le hacían mutar a un estado de enajenación, transformándole en una persona malvada. Superwoman, usando sus dotes de persuasión, siempre le marcaba el camino correcto. Juntos tenían una misión. No obstante, ahora ella había perdido todo su influjo sobre él; nada podía frenar a este individuo tan despiadado. Bajo la nueva identidad de Badman, este optó por un cambio de bando.

Después de quince años luchando inseparables contra los adversarios que se interpusiesen en su camino, aquel personaje decidió unirse, definitivamente, al lado oscuro. Sin elección por parte de ella, se convertirían en rivales hasta que la muerte los separase.


—No te saldrás con la tuya dijo él con espontánea naturalidad.

Nunca he querido que fuésemos enemigos. Pero no puedo soportar todo el daño que nos estás causando. Y pensar que una vez fuimos aliados…

Querías que fuese invisible, ¿verdad? Quizá pronto dejes de verme.

¿Me estás amenazando? —replicó Superwoman—. Puedo leer tu mente, estás planeando algo terrible, lo sé. Esta vez no me dejaré atrapar en tu telaraña. No tardarán en llegar los refuerzos. ¡Ya te he desenmascarado!

Alguien como yo no tiene miedo. Recuerda que conozco tu debilidad —advirtió Badman con tono amenazante.

Aléjate, no tienes ningún poder sobre mí. ¡Ya no! Tú no eres invencible. No dejaré que los destruyas a ellos también.

¿Acaso te consideras una heroína? Haz lo que quieras con esos pequeños monstruos. No me interesan. En cambio, tú…

¿Por qué dibujas esa sonrisa macabra? ¿Qué escondes tras tu espalda? —preguntó Superwoman mientras observaba atenta los movimientos de Badman—. ¡¡Suelta ese martillo, por favor!!

¡Arderás en el infierno, querida! —exclamó el hombre mientras alzaba su maza en el aire.

....

Una multitud de sirenas anunciaban la llegada de unos auténticos superhéroes. Estos lucharían por salvar la vida de aquella Superwoman y atraparían, de una vez por todas, a ese terrible villano que tenía por marido. 


Aportado para el Concurso de Villanos Extraordinarios de El Círculo de Escritores.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

El rey de la arena



En el Amphitheatrum Flavium todo estaba preparado para el inicio del espectáculo. Únicamente faltaba la presencia del emperador Tito Flavio y de los senadores. Los miembros ilustres de la sociedad, al igual que la plebe, ya habían ocupado sus posiciones. Los contrincantes aguardaban su turno en los sótanos de las instalaciones en espera de ser nominados a una lucha a muerte. El sonido de un cuerno anunciaba la llegada del Emperador junto a su cortejo. Todos los asistentes se alzaban de sus asientos, guardando silencio para el solemne recibimiento. Consecutivamente, comenzaban los vítores del público deseoso de iniciar el entretenimiento cruel y sanguinario. Las cinco gradas estaban repletas. La afición del público era desmedida. Mientras, en el lado oculto del recinto, los combatientes lamentaban o ansiaban el momento de ser protagonistas. Algunos prisioneros o condenados no tenían elección, otros pagaban para demostrar su fortaleza ganándose la admiración del pueblo romano.
—Papá, tengo miedo. Nos tratan como esclavos. No entiendo por qué disfrutan haciéndonos daño…
—No te preocupes, Simbus. Te he estado adiestrando toda la vida para ser el más valiente y temido.
—Pero, papá, tú me has entrenado para sobrevivir, no para morir. Carpóforo ha matado a muchos de los nuestros. Lo odio, pero nunca he asesinado por esa razón. Además, es apodado como Hércules, ¿cómo puedo vencer a un héroe?
—No olvides que en la Antigüedad nosotros también éramos tratados como dioses. Tú eres muy poderoso. Su tamaño no te debe achantar, ¿acaso no ves lo que has crecido?
—Pero él posee instrumentos para protegerse. Me siento muy indefenso, papá.
—Eres fuerte y robusto. La naturaleza te ha otorgado tus propias armas. Al mismo tiempo, tú puedes correr veloz y saltar con gran agilidad. Quizá no has observado cómo nos mira el emperador Tito. Sabe que somos más majestuosos que él.
—No lo sé, papá. Escuché que seríamos unos buenos anfitriones para la cena de esta noche. Es un ser hipócrita, me recuerda muchísimo al tito Scarus. Me huele a que quiere hincarnos el diente.
Para iniciar el espectáculo se enfrentarán Carpóforo contra Simbus —vociferaba el presentador.
A continuación, se abrieron las rejas que comunicaban la galería con el sótano.
—Es tu turno, hijo. Afílate tus garras. Demuéstrales quién es el rey de la arena.

Minutos después se oyó un rugido atroz. Carpóforo había atravesado el cuerpo de Simbus con una lanza. Mufasus no podía soportar como aquel humano, al cual habían divinizado, acababa con la vida de su único hijo. La plebe, por aclamación, exigía un desenlace. Corrió, rompiendo con furia la cadena que oprimía su pescuezo, adentrándose por el corredor hasta la reja. La derribó, con su propio cuerpo, avanzando hasta el centro de la arena. Allí observó que Carpóforo, inclinándose sobre el cuerpo de Simbus, agarraba con su mano derecha alzada una daga con el propósito de darle fin a la vida de su vástago. Mufasus se lanzó contra su enemigo para ayudar a su hijo, atrapando entre sus zarpas al bestiarius sin piedad; dejándolo ensangrentado yaciendo en la tierra. El gladiador fue vencido por una bestia con sed de venganza. Mufasus nunca antes había aniquilado a una presa por esta causa. Ningún guerrero puede ser más poderoso que un padre defendiendo a su hijo. Pero su triunfo no le mantuvo a salvo por mucho tiempo. Varios luchadores fueron emplazados para acabar con ambos. Finalmente, tras una ardua batalla, el rey fue destronado. Junto a su hijo sirvió de exquisito manjar en el fastuoso banquete romano. Todo en homenaje al salvaje “Hércules”, que bajó de su pedestal al ser derrotado por una fiera indefensa.

martes, 10 de noviembre de 2015

Sexo digital




Micro seleccionado -entre 1.400 presentados- para el I Concurso de Microrrelatos eróticos de la web DSS  “Erotismo en estado puro" que formará parte de la antología digital que llevará el mismo nombre.



Escribir en 5 líneas un relato erótico que deje a todos con la boca abierta... ¡Quiero escribir sobre sexo! Pero a mí esta palabra me produce unas ganas irremediables de acariciar mi propio cuerpo. Tal vez sea capaz de describir un orgasmo con versos, aunque ¿no es mejor dejar las teclas y colocar mis dedos en un lugar estratégico?¿Es posible divertirse tanto queriendo tocar un texto? 



miércoles, 4 de noviembre de 2015

El poder de un libro



Era un día triste de lluvia, una de esas típicas tardes sobrecargadas de melancolía en que no sabes en qué malgastar el tiempo para hacer que corra más deprisa. O al menos eso pensaba Alicia, que ya había mirado un centenar de veces todas sus redes sociales y contactado con todas sus amistades vía Whatsapp.
Lo cierto es que Alicia no tenía ningún plan específico para consumir aquel compás de espera que parecía prolongarse hasta el infinito. Para ella, una chica de catorce años que anhela conquistar la mayoría de edad para sentirse al fin libre y dueña de sus actos, aquel lapso suponía una agónica espera. Alicia aún no había aprendido que la libertad no necesariamente se consigue con la mayoría de edad.
Invadida por el hastío veía caer la lluvia a través de la ventana, cuando, con un giro de cabeza, su mirada se detuvo en una estantería repleta de libros heredados de su madre. Aquellos libros simbolizaban un testamento aún por hojear, albergando en silencio la esperanza de ser leídos por aquella a la que su anterior propietaria había designado como su legítima heredera.
Hacía años que Alicia no tenía entre sus manos un libro sin que mediase la obligación de leerlo; tantos que apenas recordaba cuándo había sido la última vez que leyó por placer. Al igual que la mayoría de sus amigas adolescentes, la lectura fuera de su rutina escolar no entraba en sus planes.
De repente le vino a la memoria el placer que experimentaba de pequeña al meterse en la cama y escuchar la dulce voz de su madre narrándole la historia de aquel lobo feroz que intentaba derribar con potentes soplidos las pequeñas casas de aquellos tres alegres cerditos, y cómo sus párpados se iban cerrando lentamente mientras su madre ponía voz a los personajes del cuento. Por unos instantes añoró volver a aquel pasado que le hacía soñar despierta.
Alargó su brazo y tomó uno de aquellos libros de la estantería. Leyó el título en la portada: La historia interminable. «Cómo este día de mierda», pensó.
Ni siquiera lo abrió por la primera página, que hubiese sido lo normal, sino que lo hizo avanzar, pues tal era su aburrimiento. Se recostó sobre la cama y comenzó a leer con pereza.

«Los dragones de la suerte son de los animales más raros de Fantasía. No se parecen en nada a los dragones corrientes ni a los célebres que, como serpientes enormes y asquerosas, viven en las profundas entrañas de la tierra, apestan y vigilan algún tesoro real o imaginario. Estos engendros del caos son casi siempre perversos o huraños, tienen alas parecidas a las de los murciélagos, con las que pueden remontarse en el aire ruidosa y pesadamente, y escupen fuego y humo. En cambio, los dragones de la suerte son criaturas del aire y del buen tiempo, de una alegría desenfrenada y, a pesar de su colosal tamaño, ligeros como una nubecilla de verano. Por eso no necesitan alas para volar. Nadan por los aires del cielo lo mismo que los peces en el agua. Desde tierra, parecen relámpagos lentos. Y lo más maravilloso en ellos es su canto. Su voz es como el repicar de una gran campana y, cuando hablan en voz baja, es como si se oyera el sonido de esa campana en la distancia. Quien escucha alguna vez su canto, no lo olvida en la vida y sigue hablando de él a sus nietos».

Alicia se incorporó vigorosa. Su corazón palpitante parecía querer salir de su pecho. Mientras leía esas líneas había contemplado a esos mismos dragones hasta el punto de poder describirlos a la perfección, sentir el calor de su fuego y escuchar el murmullo de su canto. Por un instante su mundo había sido Fantasía; un lugar lleno de colores de la naturaleza, con un palacio en el que destacaba una gran torre de marfil y en el que pudo ver a un niño caminando por un sendero…
Desconcertada, y sin saber muy bien qué había ocurrido, cerró el libro, devolviéndolo a su lugar en aquella nutrida estantería que durante tantos años había pasado desapercibida ante sus ojos.
Minutos más tarde cogió otro libro; y luego otro, y después otro más. Cada nueva línea que leía conseguía transportarla a una nueva dimensión totalmente desconocida para ella. Así consiguió ponerse en el pellejo de un joven aprendiendo a ser mago, siguió pistas que habían dejado unos templarios e incluso sintió el ardor de su cuerpo haciendo el amor por primera vez.
Se notaba confusa, atrapada y liberada al mismo tiempo, y con una extraña sensación, como de volar sin alas, que le producía seguridad y vértigo a partes iguales. Había vivido un sinfín de aventuras sin tan siquiera poner un pie fuera de su habitación. Por primera vez en su vida sintió la necesidad de devorar la palabra escrita.
Pensó que tal vez había caído víctima de un mágico encantamiento que sólo la afectaba a ella. Era un leve temor que la embargaba; pero no de los que paraliza, sino de los que te empujan a ir más allá en busca de respuestas.
Acudió a su madre. Para ella, su madre siempre había sido su mejor confidente.
—Mamá, ¡es extraordinario lo que me ha ocurrido! —dijo Alicia muy excitada.
A partir de aquí se volcó en contarle a su madre todo lo que había experimentado en la soledad de su cuarto. Y mientras lo hacía, en el rostro de su madre se iba dibujando una sonrisa cargada de orgullo y profunda emoción.
Cuando Alicia acabó de relatar lo sucedido su madre le apartó con dulzura el pelo que le caía sobre el rostro.
—Tranquila, tesoro. No debes asustarte. Y sí, llevas razón. Sentir la magia que encierran las páginas de un libro es algo extraordinario que no todo el mundo consigue experimentar. Es el poder de tu imaginación quien prolonga ese poderoso hechizo, y es tu fantasía quien te hace vivir las historias con tanta intensidad que las hace reales durante un fragmento de tiempo. ¿Verdad que siempre encajas en la piel de un protagonista?  —Alicia asintió con un gesto—. Eso es exactamente lo que quería que un día pudieses experimentar. Por eso dejé todos esos libros allí, en tu cuarto. No se puede forzar a alguien a leer un libro, porque esa magia se rompe. Dime, ¿recuerdas por qué papá y yo decidimos llamarte Alicia?
—Por el libro de Alicia en el país de las maravillas.
—Ese fue el primer libro con el que aprendí a proyectar las letras, a disfrutar del mismo entusiasmo que tú ahora. ¡Bienvenida a tu particular país de las maravillas, mi querida Alicia! Aquí no hay reglas; sólo el poder de un libro y los límites que imponga tu imaginación. No sabes lo feliz que me hace el ver que tú misma has decidido abrir tu mente a nuevas experiencias, que al fin has aprendido a leer con todos tus sentidos. ¿Me acompañas a la librería de la esquina? Ahora que estás preparada no se me ocurre mejor regalo para ti que un libro. Pero esta vez, él te elegirá a ti.

Alicia giró la cabeza y, mientras observaba aquellos libros que pacientes aguardaban su turno en aquella nutrida estantería, al fin descubrió dónde se hallaba su verdadera libertad.


miércoles, 7 de octubre de 2015

Queridos fantasmas



   Queridos fantasmas:

   Tengo 10 años. Ya no os tengo miedo. Ahora sé que no os ocultáis debajo de mi cama. También sé que no os cubrís con sábanas ni arrastráis cadenas. Sois de carne y hueso, y lleváis ropa del trabajo como papá. Y os quedáis con la gente que antes era buena. Soy valiente, ya no os temo. Acabo de llamar para que vengan a ayudar a papá. Quiero que le quiten ese monstruo que lleva dentro. Mamá y yo estamos bien. Le he dado un beso en la mejilla y tarareado: “Sana, sana, culito de rana...”. Quizá nos vayamos a un sitio mejor. Tengo ahorrada toda la paga extra que me dejó el Ratoncito Pérez. Él sí me caía bien. Yo estaba deseando que un diente se tambaleara. Él era realmente imaginario, no como vosotros. Solo queréis apoderaros de nuestra felicidad. Pero ahora he crecido; no me asusta la oscuridad. Nadie volverá a hacer daño a mi mamá. Alejaos fantasmas, y llevaos a todos los monstruos que se esconden en mi casa. A partir de este momento, tenedme miedo a mí.


   Fdo. Raúl. También podéis llamarme El Coco.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Devuélveme mi varita



A mi Houdini.


Del amor al odio hay una chistera,
con un conejo blanco sacándome la lengua;
que con mi agudeza visual tú podrás jugar,
pero de ésta aprendiz de maga no te escaparás.
Posees la habilidad para esconderte siempre un as
y yo de remangarte y hacerte levitar.
Me lanzas un hechizo sobrenatural…
con tus polvos mágicos tú te haces perdonar.
Que en el humor y en la tregua todo vale,
si la magia y el ingenio son la clave.
Si no me cuentas tus secretos nunca sabré cómo has sacado
de mi oreja un pañuelo y un “te quiero” de mis labios.
Yo te propongo un truco o un trato:
“No me castigues sin mi fantástico ritual,
 que con tu varita me haces disfrutar
 en compartimentos secretos sin aserrar,
 iluminando con artefactos mi felicidad”.
Nada es producto de tu imaginación,
que el poder del corazón a la mente gana,
que te quiero y te odio a partes equiparadas;
hipnotizaste mi cuerpo y esposaste mis alas.

Haremos que los espectadores aplaudan,
y disfruten de nuestra magia, 
¡abracadabra!



Posdata- ¡Quiero mi varita mágica, escapista!

viernes, 18 de septiembre de 2015

Mis últimas horas (Parte I)




Con motivo del concurso "Relatos a dúo II", organizado por los compañeros de Círculo de Escritores, os presentamos Isidro Parra y una servidora nuestro relato de misterio "Mis últimas horas".


El tiempo pasa, y cada vez están más cerca...



Comienzo con la primera parte:



Hoy es 12 de Enero de 1976. Llevo cinco días sin dormir. Ya cuestiono si estas extrañas visiones son reales o a causa de la falta de sueño. En cualquier caso, dudo que pase de esta noche. Se acercan. 

Hace días encontramos esas extrañas ruinas funerarias al sur de la cabaña. Algo despertamos. Algo que debería permanecer dormido, ahora anda por estos páramos. Hace cuatro días Carlos y Jaime aparecieron muertos a escasos metros de la cabaña. He decidido no investigar más esas excavaciones. Cada vez que vuelvo de ellas las visiones son más claras, las extrañas sombras se vuelven más reales. Escribo esto para el que lo pueda necesitar. ¡No se acerquen a las ruinas!


17:05 horas

He reunido el coraje suficiente para salir. He enterrado a mis compañeros aprovechando que la tierra estaba algo más blanda por la lluvia. Me sentía sigilosamente observado, pero no debía dejar sus cadáveres a la intemperie ahora que se acerca el anochecer. Fuera, las maderas de la cabaña están llenas de arañazos y mordiscos. Probablemente, no soy el único que tiene miedo. El lugar se ha convertido en una huida constante de animales y, poco a poco, comienzan a desaparecer. Ahora sólo escucho el sonido por el temporal, anunciando que se aproxima una gran tempestad.


18:43 horas

Me siento agotado, sigo sin poder conciliar el sueño. Acaba de anochecer. En toda la tarde no ha parado un instante de llover; la lluvia cada vez golpea con más intensidad, incluso bajo cubierto está calando mis entumecidos huesos. O quizá, es el pánico que galopa en mí. Las figuras han rondado la cabaña, dando golpes y ululando. Parecen tan reales…  


19:30 horas

Hace un instante observé por la ventana. Las he visto, pero no sabría cómo describir algo que, hasta ahora, no sabía que existía. (...)


(Continúa en el blog de mi compañero PINCHA AQUÍ)



martes, 8 de septiembre de 2015

El cielo de los locos



Y un día nos veremos en el reino de los locos.
A ese lugar le decían: 
el cielo de los que algún día
han escrito poesía.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Coloréame




   Quiero una panorámica de mi vida en colores. Puros o con matices y mezclas que empañen o ensalcen la belleza de cada una de las tonalidades. Necesito despertarme con el naranja de un zumo recién exprimido en un sitio con calor a hogar. Que la brisa penetre a través de la ventana acariciándome con un escalofrío suavemente mi piel y pueda contemplar por ella el cielo y el mar azul, distintas gamas en un mismo pentagrama. Nubes blancas pintarrajeadas que trazan siluetas imaginarias de los monstruos que un día vencí; se acabaron las tormentas grises. 
   Preciso que cuando me escuches te vistas de negro cuando en mi mundo haya ausencia de color, que te introduzca en la oscuridad de mi interior cuando te muestre mis problemas, para teñirlos después lentamente de verde; el verde aceituna que baña los campos de mi tierra, un verde de esperanza y de nostalgia bella. 
   Regálame una flor violeta, sin cortar, sin robarle la esencia; sólo apunta con tu dedo aquella que brota para mí. 
   Ansío estremecer con los rayos amarillos de ese sol que apaga un atardecer para dar la bienvenida a esa luna de tono cambiante, como un día de lluvia en el que emerge el arcoíris, y pintar mis uñas de cada color. Que el erotismo se tiña de rojo pasión, y que las llamaradas nos prendan la piel para después calmar mi sed con aroma del marrón café y de la tierra mojada bajo mis pies. No podría caminar cada día por un paisaje solo en blanco y negro; no quiero perderme la alegría de colorear mi memoria para finalmente silbar y tararear que mi vida es de color de rosa.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Me como el mundo (o un helado)

  Freno mis ansias de gritarle al mundo entero que por ti todo lo puedo cuando amanece y me sigues queriendo. Rompes mis esquemas, dónde está el truco porque todo no puede ser tan perfecto entre dos personas con tantos defectos. Me siento Tarzán en una tirolina, un genio con lámpara mágica sin —y a— tope de deseos, un superviviente de un tsunami llamado Vida. Eres mi King Kong cuando me acurrucas en tu regazo. Lo siento, Shakespeare, pero un veneno no acaba con lo nuestro. Ni hay beso que me despierte de este ensueño. Ni tabla en que no quepamos los dos, si yo salto, tú también saltas ; o nos congelamos en este océano de paz y ficción. En este terremoto me agarro a tus nalgas. Y no hay piraña que te arranque de mis entrañas. Eres mi confesor sin alzacuello, yo ya llevo bien alto lo de ser un cisne negro. Orgullosa de este imperio que tú y yo hemos fundado, sin reglas ni promesas, solo un código impreso de quién da el primer beso. Sin tirachinas con piedras u obstáculos que no se puedan salvar con un abrazo. Contigo al lobo lo vuelvo cordero. Me has dado el privilegio de comerme el mundo, con dentadura postiza y sin aliñar. ¡Y qué más da! Si delante de ti yo me quito el sombrero, es porque tú eres todo un caballero. ¿Y qué le hacemos cuando se me va quedando abreviado decirte "te quiero"? Me como el mundo a tu lado pero si tú quieres te dejo un bocado de este suculento helado. Y comienzo a decirte que "te amo" (antes de que este sueño se me derrita en mis manos)


¡Devoremos el amor antes de que se nos disuelva!

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Piedra, papel y tijera


Hay relaciones que se asemejan a este juego. Se inicia probablemente sin pensar en las consecuencias, de manera infantil, creyendo que nadie puede ser herido y que siempre habrá un vencedor, y seguramente sea uno mismo. A fin de cuentas, es un pasatiempo que aportará sensaciones distintas (placer, autoestima, juventud, aventura, adrenalina…) y que podrá abandonarse cuando ya no resulte divertido o haya concluido el propósito del mismo. Pero es más complejo que todo eso, aquí participan personajes de carne y hueso.
Este sería el esquema usando un cliché. Evidentemente, los elementos pueden ser intercambiables y variables en género y ¿número?:
Piedra (hombre): Más rudo, tiene la fuerza. Cree que puede controlar la coyuntura en todo momento.
Papel (mujer): Es el más frágil de todos. Quizá ni lo imagine, o puede que se sienta con tan poco peso para tomar decisiones que es incapaz de actuar de manera racional.
Tijera (amante): Maneja la situación y puede cortarla cuando quiera (o eso piensa)

En mi opinión, el papel es la elección más débil (tal vez, por ese motivo, casi nunca lo he escogido cuando escondía mi mano tras mi espalda) Aunque, claro, puede envolver a la piedra en un momento dado y, con ello, dejarlo desahuciado en las distintas acepciones que incluye el término. Sí bien, la pérdida de la confianza puede hacerlo pedazos.
¿Y qué me decís de la tijera? Es cierto que puede ser herida por la piedra; de hecho, apostaría que en la mayor parte de los casos así es. Pero de un tijeretazo puede destruir al papel o convertirlo en un papiro desgastado.
Si hablamos de la piedra, entramos en juicios morales. Probablemente, en un primer momento, golpea a su paso y es lo suficientemente dura para aguantar los contratiempos. Pero deberá asumir posteriormente las consecuencias de sus actos.
En definitiva, a pesar de que cada uno puede lastimar a otro componente del trío, todos, de una manera u otra, acaban perjudicados. Con suerte, y en muy pocas ocasiones, pueden terminar empatados.
Antes de comenzar una partida de un juego que puede hacernos daño, deberíamos pensar en los posibles resultados.

martes, 1 de septiembre de 2015

Suerte... te necesito

   Me coloqué mi pijama de corazones del revés y mi gorro favorito tapándome el flequillo. Salí dispuesta a conquistar el mundo. Etiqueté personas, apunté bien alto, reté al infortunio, y la suerte me sonrió. Y yo me burlé o nos equivocamos las dos, ¡qué más da!. Y seguimos el mismo camino dispuestas a tentar al destino que se cree más inteligente pero, ojo, ¡no más listo! Ganamos la partida pero perdimos el as. Tropezamos con piedras que juramos que nunca más volveríamos a tropezar. Nadamos en un océano sin apenas poder flotar. Reímos como sólo un niño disfruta al jugar. Y regresamos a la realidad, nos despedimos y dejamos todo en manos del azar. Y ahora añoro a mi compañera de soledad. ¿Nos volveremos a encontrar?

   Cada vez que mi mundo se encuentra patas arriba miro a mi lado y si ella está... ya nada malo me puede pasar.


miércoles, 26 de agosto de 2015

Piezas de un puzzle


Quiero arrugarte la camisa, arrancarte un botón; ensuciar tus platos, hacerte reír un rato, viajar a Japón; rodearte con mis brazos, tropezar con tus zapatos, dedicarte una canción; desaliñar tu ensalada, abrazarme a tu almohada, dibujar en tu espalda, recorrer el desierto en bañador, calentar un helado, soñar que somos superhéroes en acción; regalarte un flotador, cocinar a fuego lento para dos, meterte un virus en el ordenador, ganarte con la PlayStation2, explotarte un globo en la cara, vigilar tu pantalón; robarte una mirada, visitar París en Nueva York, desearte un deseo, protegerte en un rincón; juntar la naranja y comerme un limón....

Pero más que nada... ¡quiero curarte el corazón!

martes, 25 de agosto de 2015

¡Miente Pinocho!












Era el mozalbete más apuesto de toda la aldea,
él no tenía que demostrar su hombría
porque contaba con una peculiaridad:
cuando mentía, el miembro viril le crecía.
Y, entre vítores y alabanzas, hacía felices a todas las muchachas.
«Miente pinocho», le pedían.
Y él a todas les surtía de su gran variedad de mentiras.
Pero un día el zagal se enamoró de una chavala;
la más casta y pura de toda la comarca.
Por primera vez se vio obligado a decir la verdad,
y comenzó a rechazar a todas las chiquillas del lugar.
Con su sinceridad… la “cosa” empezó a bajar.
Su enamorada, ya un poco más espabilada, se quedó asombrada.
Y, ni corta ni perezosa, le gritó apresurada:
«¡Miente pinocho, que el tamaño sí importa,
 y tú cada vez la tienes más corta!».
Y Pinocho le dijo que la odiaba y que no la desvirgaba.
Unos minutos después, nuevamente le aumentaba.

Este poema viene con moraleja:
Las mujeres toleramos alguna mentirijilla piadosa
si la causa es bondadosa".

sábado, 22 de agosto de 2015

¿Superheroína o villana?




Tengo un superpoder. Antes fantasmeaba con lo de ser una heroína para hacerme la interesante y que me preguntasen que qué podía hacer, y soltaba la primera estupidez que pasaba por mi imaginativa cabecita. Pues bien, independientemente de captar adeptos a mi club de la pregunta estrella o de marcar un punto a mi ego de graciosilla de turno, debo decir que ahora es verdad. ¿Alguien lo quiere saber? Perdonad, es la costumbre y como nadie pregunta... Total, os lo diré. Mi superpoder consiste en… tatatachán… ¡volver locos a los hombres! Sí, modestia aparte. Contened los insultos y las ganas de lanzarme tomates y/u otras hortalizas porque para mí ya es suficiente trauma sin añadir detractores. Y lo sé, volver locos a los hombres es genial; ser una diva, una musa, una diosa, o como diablos lo queramos llamar. El problema es que en mi caso es literal. Sí, de psiquiátrico, de camisa de fuerza, de pelos empinados y ojos hacia afuera.



El último me llamó jodida loca por "enamorarlo en dos días" ¿yo?, angelito del señor, y le respondí que estaba jodidamente loca de verdad por no mandarlo a paseo, pero que prefería ser una loca a una cuerda; las cuerdas atan, y yo quiero libertad. Además, a mí con unas carcajadas se me pasa, pero no tengo claro si es tan fácil en el caso de la bipolaridad reír, llorar, reír, llorar. Después me odió, me amó y se volvió a desenamorar. Y, así, tengo un montón de casos más. Los jueves toca visita al manicomio, que al final el roce hace la paranoia y nos tomamos cariño.
Hubiera preferido elegir mi poder y mi disfraz, porque con estas pintas no tengo muy claro que vaya a triunfar. Como personaje de Marvel no me van a contratar pero, digo yo, que unas risas me puedo pegar. Aún no tengo nombre, se admiten sugerencias; y no seáis hostiles conmigo, que aún no tengo un archienemigo.

viernes, 21 de agosto de 2015

Mi amor imaginario



Siéntate a mi lado y cuéntame tus secretos confesables. Déjame que yo te cuente los que no le diría a nadie. Necesito que me desees con pasión, no con locura; cámbialo por ternura. Juega conmigo en los columpios y quítame el miedo a crecer; a que los problemas me impidan sonreír por cualquier tontería. Hazme reír cada día. Déjame que te haga vibrar, feliz. Bésame con dulzura, sin premura, saborea mis comisuras; que crea que sin mis besos no sabrías como vivir aunque no sea así. Miénteme si crees que puedes volverme radiante. Muérdeme suave. Recuérdame que en tus mordiscos está el poder de hacerme daño pero que prefieres regalarme placer y sensualidad en cada bocado, y con ello sanarme. Sé mi luciérnaga y dame luz en mis noches más oscuras. Susúrrame al oído, erízame la piel, que ella sienta que es tuya. Dime que algún día te podrán ver los demás, que mi locura se volverá una realidad. Conviértete en carne y hueso, en arte... quiero desnudarte. Dame la seguridad de que siempre te quedarás. Yo sé que estás, no te puedo ver -dejé de hacerlo hace tiempo, ¡maldita edad!-, pero en cambio, te siento. En ocasiones noto como rozas mi piel, tu aliento cálido en mi nuca. Quédate. Deja que te siga imaginando, fantaseando, idealizando… dibujando tu silueta en el aire. No derrumbes mis castillos. No te marches, aunque solo sea para seguir cada noche... soñándote. 

jueves, 20 de agosto de 2015

Manipulando la margarita

Tengo una margarita plantada en mi casa; la riego y le quito los pétalos que a mí me da la gana.


miércoles, 19 de agosto de 2015

Ya no juego contigo

 


Eres una adivinanza que no consigo resolver;
y es que tus pistas me despistan hasta el punto de doler.
Me regalas versos que emanas de tus entrañas
con palabrería barata que fraguas de tus musarañas.
Descifrar tus enigmas se ha convertido en mi batalla,
no me dejas otra estratagema que declararte la guerra dándote tralla,
y anticiparme a tus pasos en un camino de piedras con los pies descalzos,
para acabar como una idiota arrojándome a tus brazos.

Es la última vez que intento desenredar esta maraña,
que después tengo que ir detrás uniendo los trozos que tú arañas.
Ya me he hartado de armar puzzles y de romperme la cabeza,
y de consumir medicinas para acabar con las migrañas,
que me produce el ser más díscolo de la naturaleza.
Cada acertijo me aproxima al borde de un precipicio,
Y, ¿sabes qué te digo? ¡Qué ya no juego más contigo!


¡Y ahora no respiro!

Small Pencil